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Indice de Actitudes del Consumidor (IAC) |
OCTUBRE 1997 CONFIANZA TOCA FONDO Y SUBE LIGERAMENTE Los resultados de la vigésima encuesta consecutiva del Indice de Actitudes del Consumidor, muestran claramente un aumento en la confianza de los consumidores, revirtiendo la tendencia que, desde finales de 1996, de no producirse el punto de inflexión registrado, presagiaba una peligrosa profundización recesiva en el consumo de la economía Peruana. El Indice Total de Actitudes del Consumidor, subió para el semestre que comenzó en Agosto pasado a 66.2 puntos, de 63.4 puntos en Octubre de 1996, un significativo aumento de 4.4 %, tímido pero genuino salto hacia arriba porque cambia las perspectivas a futuro. Con 66.2 puntos, sin embargo el Indice quedó aun muy lejos del pico de 106.5 puntos registrado en Octubre de 1995, cuando las actitudes optimistas y el consumo crecían saludablemente, indicando que el componente de pesimismo, aunque está en retirada, domina todavía las actitudes de los consumidores. De todos modos esta mejora permite pronosticar que las ventas navideñas, particularmente de bienes duraderos, serán algo mejores que en 1996 pero con certeza menores a las de 1995 . Antecedentes Como se sabe, el Indice de Actitudes del Consumidor fue diseñado a fines de la II Guerra Mundial por el célebre economista Dr. George Katona, en la Universidad de Michigan, para representar, comprender y pronosticar el consumo en base a las actitudes económicas de los consumidores. El Indice total es una cifra que combina 5 factores: experiencias económicas del año transcurrido, expectativas económicas personales a un año, expectativas sobre el entorno económico a mediano y largo plazo, e intenciones que comprometen el gasto del consumidor en el presente. El Indice total consiste, por lo tanto, de un componente "actual" (situación personal+compra de bienes duraderos) y un componente esperado (expectativas personales+ expectativas sobre la economía). Una cifra resultante mayor a 100 representa actitudes donde el optimismo prevalece permitiendo pronosticar incrementos en el consumo, mientras que cifras por debajo de 100, representan actitudes dominadas por el pesimismo directamente asociadas con contracciones relativas del consumo. El Indice de Actitudes del Consumidor es administrado en Perú y otros países latinoamericanos por Michelsen Consultores, desde 1980, bajo la dirección del Dr. Carlos Michelsen. La vigésima encuesta tuvo el auspicio de la Maestría en Administración de Negocios de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Optimismo presente pero pesimismo futuro sobre la economía El motor de la mejoría no ha sido una perspectiva más optimista y segura del entorno macro económico sino, más bien, el reconocimiento de algunas mejorías en la situación personal financiera de los consumidores en 1997 en comparación con finales de 1996. El puntaje que más subió entre los cinco que componen el Indice Total, fue el de "situación personal hoy" (Ver Tabla 1 columna I) el cual mostró un aumento de 18 puntos desde Octubre de 1997, arrastrando ligeramente las expectativas personales a medio plazo (Columna II " situación financiera a 1 año") que subieron discretamente solo unos 3.5 puntos, pero impactando con mucho mayor fuerza positiva la intención de adquirir bienes duraderos (Columna V) la cual pegó un respingo hacia arriba de 12.8 puntos. El índice total hubiera subido mucho más si las expectativas sobre la economía tanto a corto Plazo (columna III) cuanto a largo plazo (Columna IV) hubieran aumentado de la misma forma que los demás componentes, en vez de retroceder -6.9 puntos a 1 año y -8.3 a 5 años. Este desequilibrio entre el presente personal y el futuro macroeconómico hace temer que el punto de inflexión registrado pueda ser efímero, es decir, con efectos que no se extiendan más allá del semestre actual cuando la incertidumbre sobre el futuro comience a tornarse cada vez más real. Así aquellos que hoy corren a consumir lo hacen con la trepidación característica de los que esperan dejar el diluvio tras de sí y, por ello, el componente V de compras de productos duraderos tiende otra vez a adelantarse al índice total (Tabla 2). Para los consumidores es evidentemente mejor comprar hoy que mañana. Mejora la economía personal La situación personal de los consumidores ha mejorado este semestre en contraste con 1996, pues se encontró al 14 % de hogares (Tabla 4) indicando que su situación había mejorado en comparación con un año atrás, 4 % más que el 10.8 % de hace un año. Aumentó, además, la proporción que dijo estar igual que hace un año de 31.9 % a 38.2 %. Así un 11 % de los hogares no han empeorado en su situación económica personal relativa a 1996 produciendo una importante contracción en la proporción de hogares que reportaban estar peor que hace un año de 56.1 % en 1996 a 38.1 % en 1997. La razón más frecuentemente asociada con estar mejor que hace un año fue la frase "hemos mejorado económicamente" (Ver Tabla 4a) y algunas menciones a mayores oportunidades de empleo ("toda mi familia trabaja", "mejor trabajo"). Las razones para estar peor que hace un año, sin embargo, continuaron asociadas fuertemente con el desempleo ("no hay trabajo" 29.5 %) pero también con la cola recesiva expresada en frases como "mala situación económica" (15.9%), "el dinero no alcanza" (14.5%) , "no hay aumento de sueldos" (14.1%). Futuro personal no empeora pero se sincera La persistencia de los signos recesivos no lograron turbar la visión del futuro personal revelando cierta base optimista sobre la cual podrían desarrollarse las actitudes del consumidor en el futuro. En efecto, aunque la proporción de hogares que esperan estar mejor en 1 año (Tabla 6) disminuyó a 25.8 % de 29.6 % en Octubre 1996, aumentó grandemente la proporción que espera estar igual dentro de 1 año, de 24 % en 1996 a 34.9 % en este semestre, reduciéndose la proporción que esperaba estar peor del abultado 35 % de 1996 al 27.7 % actual. Una importante fuente de optimismo sobre el futuro personal fueron expectativas de mejoras en el ingreso (Tabla 8). Ahora casi un tercio de los hogares, el 30.4 % espera mejoras en sus ingresos en comparación con el año pasado reduciéndose la proporción de los que esperaban disminuciones en los ingresos familiares de 29.3 % en 1996 a sólo 17.3 % en este semestre de 1997. Entre aquellos que esperan estar mejor, el promedio de aumento esperado se redujo a un más realista 26.8 % de 37 % el año anterior. Las expectativas de aumentos por encima de los precios en el ingreso también tomaron un sesgo más realista (Tabla 9). Sólo el 7.1 % espera que sus ingresos suban más que los precios. Ahora casi una mayoría, el 42.9 %, espera mantenerse justo al filo de los precios. Subsisten sin embargo, fuertes expectativas inflacionarias pues la proporción que espera que los precios suban más que los ingresos se mantuvo virtualmente sin cambio en 39.3 % Entorno con gruesos nubarrones a largo plazo Cada vez menos consumidores informan de escuchar sobre cambios favorables en la situación económica de los negocios y del país. Ahora solo el 17 % informan de cambios favorables, proporción significativamente menor al 30 % del año anterior (Tabla 10). La proporción que dijo haber escuchado de cambios desfavorables aumentó por tercer año consecutivo llegando a abarcar al 42.9 % de los hogares consumidores. Detrás de la evaluación pesimista de la economía está una sensación de que las cosas no van bien pues la expresión espontánea más frecuente, entre los que informan de cambios desfavorables (Tabla 10a) es el que "la economía del país está mal" (19.4%) . Una proporción importante culpa al desempleo (16.2%) y a "los sueldos bajos" (8.9%). La economía no está produciendo frutos palpables para los consumidores. Frente a las condiciones del año anterior, entonces, aumentó la cantidad de consumidores (Tabla 12) afirmando que los negocios y el país están hoy peor que hace un año de 39.4 % en 1996 a 43.3 % a fines de 1997. Solo el 9.3 % dijo que la economía estaba mejor que hace uno año, una muy fuerte disminución frente al 21.8 % de 1996. Los consumidores proyectaron esta historia, de la cual han sufrido y atestiguado, asignándole al futuro un fuerte descuento pesimista. Disminuyó así (Tabla 13) a 25.8 % de 28.9 % la proporción de consumidores que esperan una mejor economía dentro de un año. Aquellos que esperan que este peor se mantuvieron en un tercio del total. La proporción que espera malos tiempos también se mantuvo casi sin cambio (Tabla 15) en el mismo nivel. A largo plazo (Tabla 16) creció el pesimismo. A cinco años una gran mayoría del 86.3 % espera tiempos malos o inciertos. El porcentaje que espera buenos a tiempos siguió declinando desde 1995 quedando en sólo 13.7 %. A pesar de este entorno pesimista macro económico, los consumidores mostraron por primera vez en un año signos de optimismo sobre dos aspectos económicos que los tocan directamente: desempleo y tasas de interes. Las expectativas de que se reduzca el desempleo (Tabla 17) mejoraron de 17.1 % en 1996 a 20.2 % en este semestre de 1997. Para un tercio de los consumidores el problema de desempleo se estabilizó pues consideraron que continuará igual el próximo año mientras que la proporción que espera mayor desempleo disminuyó de un terrible 60.6 % en 1996, a un todavía enorme 41.5 % en 1997. También mejoraron las perspectivas sobre las tasas de interés: 44.1 % piensa ahora que quedarán igual durante el próximo año, unos 11 puntos más que en 1996, aumentando por primera vez desde 1995 aquellos con expectativas que las tasas de interés bajarán de 6.4 % en 1996 a 11.6 % en 1997. Continua con más fuerza, sin embargo, el embate de los precios, percibido casi sin cambio entre 1996 y 1997. El 72.8 % de los consumidores continua esperando que aumenten los precios, un pequeño aumento sobre el 71.4 % en 1996, pero las expectativas del promedio de aumento subieron a 25.5 % de 15.8 % entre aquellos que esperan aumentos. La inflación continua agazapada detrás de las expectativas de los consumidores. Baja calificación del gobierno... Los cambios optimistas percibidos por los consumidores no consiguieron alterar su opinión sobre la labor del gobierno en el manejo de la economía. Sólo el 7.1 % (Tabla 20) calificó como "buen trabajo" a las decisiones tomadas para luchar contra la inflación o el desempleo, una fuerte disminución del 17.9 % de hace un año. Casi una mayoría, el 44.6 %, opina que el gobierno ha hecho un mal trabajo en la política económica. ... pero se mantienen condiciones para bienes duraderos En 1997 subieron ligeramente de 23.9 % a 22.6 % (Tabla 21) las actitudes optimistas hacia la compra de bienes duraderos importantes para el hogar, reduciéndose a 55.4 % aquellos que tajantemente opinan que es un mal momento comprarlos. El gasto esta Navidad de los consumidores debe ser ligeramente superior que en 1995 pero habrá también muchos que preferirán ahorrar en previsión de un futuro incierto aunque dada las expectativas inflacionarias, la ecuación parecerá beneficiar al consumo presente más que a la postergación y ahorro futuro. Aumentaron también las actitudes hacia la compra de inmuebles del bajísimo nivel de 9.9 % en 1996 a 12.7 % en 1997. Los consumidores creen más en sí mismos que en el gobierno para capear el temporal y saben que solo dos cosas pueden hacer con el dinero: gastarlo o ahorrarlo. BIBLIOGRAFIA RECIENTE SOBRE IAC |
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