COMO IMPEDIR QUE EL PESIMISMO SE CONVIERTA EN PANICO
El peor problema en una recesión es cuando el aburrido pesimismo se convierte en pánico galopante. El punto es absolutamente sicológico y ocurre cuando la pequeña mayoría de pesimistas existente durante una recesión se convierte en avalancha total al notar comportamientos fuertemente negativos que confirman la sospecha de lo peor convirtiéndola en cruda realidad. Detonantes han sido la caida de la Bolsa en 50 % en un muy corto periodo luego de años de subidas, o sucesivas caídas de 7 a 9 % como está ocurriendo hoy en Bovespa, Brasil. Aquí los primeros en sufrir el impacto no serán los bienes de consumo no duradero, cuya contracción ya ocurrió a favor de la creación de saldos en efectivo, es decir, en la creación de no-consumo, ni los bienes de consumo duradero cuya postergación ya ocurrió incluso en Navidad, sino más bien los servicios y especialmente los servicios bancarios, grandes depositarios de las reservas de valor. Felizmente las lecciones más grandes sobre como manejar el pánico se dieron durante la Gran Depresión americana de los años 30. Entonces Marriner Eccles* era dueño de uno de los dos bancos más grandes de Utah. Un Viernes del verano de 1931 lo llamó el dueño del otro banco, Ogden State Bank, ofreciéndole una fusión pues de otra forma el Lunes no podría abrir para atender al público. Para Eccles, quien sería después director del FRB, esto era un dilema pues el Ogden estaba tan mal que una fusión traería abajo a ambos, y si no abría el Lunes habría sin duda alguna una corrida feroz contra el único banco restante. Sabiendo que si no hacía algo radical, todos perdían, Eccles resuelve combatir el pánico. El Domingo Eccles consiguió la lista de clientes corporativos del Ogden pasándola a a sus ejecutivos con instrucciones de llamarlos a primera hora del Lunes a invitarlos a depositar en el banco Eccles y que si necesitaban efectivo o un prestamo, el banco Eccles con mucho gusto lo aportarían. La planilla de empleados de esos nuevos clientes, mas sus depósitos, aumentaría los depósitos en el Banco de Eccles (First National Bank) y ello compensaría la corrida anticipada del Lunes. Para los clientes no locales, que podían llevarse el dinero de Utah a Nueva York, o de Lima a Miami, por ejemplo, Marriner diseñó una campaña orientada a anticipar las malas noticias, cortando el peso de los reportes de prensa y los rumores. Envió el Domingo en la noche un telegrama urgente a todos los clientes foráneos: "El Ogden no abrirá este Lunes en la mañana. Esto provocará algunos retiros en nuestro propio banco. Hemos anticipado esto por un buen tiempo y estamos completamente preparados para todas y cualquier exigencia de retiro de fondos. Hemos decidido que era mejor que usted recibiera esta información de primera mano". El Lunes no hubo ni una sola transferencia de fondos entre aquellos que recibieron el telegrama. Para contener el pánico el día Lunes Marriner llamó a todos sus empleados el Domingo y les dijo "Si quieren que el banco siga abierto el Lunes, tienen que poner el hombro. Hagan su trabajo como si nada estuviera pasando. Sonrían, hablen del tiempo, sean amables y no den muestras de pánico. Vamos a usar todas las ventanillas. Mañana nadie puede salir de refrigerio. Les mandaré sanduches. No pararemos la corrida pero la podemos demorar así que pagaremos los retiros con lentitud. Es nuestra única posibilidad de manejar el pánico. Cuando cierren cuentas tomense su tiempo. Cuando pagen no usen billetes grandes sino chicos. El objetivo es pagar el Lunes lo mínimo". El Lunes tempranos una multitud irrumpió el banco pero a las 2 pm., una hora antes del cierre, Marriner Eccles, comenzó a discutir con su hermano lo que harían a la hora del cierre pues el gentío bordeaba el tumulto. Decidieron entonces pedir un camión con dinero del FRB. Cuando llegó a los pocos minutos, el gentío le abrió reverentemente el paso. En el camión vino el SubGerente del FBR. Marriner Eccles lo tomó del brazo y ambos se treparon en el mostrador de marmol blanco y negro para hablar a los clientes. "Un momentito señores", dijo "He notado que muchos de uds han estado haciendo cola por su dinero durante horas con mucha incomodidad. Quiero anunciarles que en vez de cerrar a las 3 pm este banco quedará abierto hasta que haya atendido hasta el último retiro y el último depósito. Los que acaban de llegar pueden regresar más tarde o esta noche, si quieren. No hay ninguna justificación para el pánico que tienen algunos. Como acaban de ver ha llegado una gran suma para pagarles y hay más de donde viene ése camión. Y si no me creen aquí está el Sr. Morgan Craft , del Federal Reserve Bank. Sr Craft hábleles por favor a mis clientes". Craft dijo bastante más apoyándolo completamente. La tensión se redujo, muchos abandonaron la cola, y el murmullo creció "Seguirá abierto...seguirá abierto". Hacia las 3 pm el flujo de salida era ya igual al flujo de entrada, gracias al contacto con los clientes del Ogden. Enfrentar al pánico requiere valentía e inteligencia en el manejo de las expectativas pero no se logra encerrado en una oficina o a miles de kilómetros de distancia.
* Sidney Hyman "Marriner S. Eccles. Private Entrepeneur and Public Servant", Graduate School of Business, Stanford University, 1976 p.78-79