El encomiable éxito de los Wong, al saltar de una esquina en San Isidro a toda Lima Metropolitana en menos de 20 años, no es exclusivo de los Wong de Lima. En Jamaica otra familia Wong fundó el primer supermercado siguiendo la misma trayectoria de innovación y excelencia en calidad del servicio, trayectoria que es además, típica de la civilización china cuyos adelantos fueron cruciales para toda la humanidad. En efecto, cuando las naos de Colón avistaban nuestras costas, convencidos de haber encontrado un camino hacia el Oriente, lo que en realidad buscaban era un atajo para llegar al país tecnológicamente más avanzado del mundo. Durante los mil años previos China había producido las más importantes invenciones industriales* tales como los grandes hornos para la producción de fierro vaciado 200 años antes de Cristo. El sabio Su Sung inventó el reloj de agua en 1086, varias veces más exacto que los relojes europeos mecánicos de la época. El arado de fierro fue introducido en el siglo 6 adaptando el arroz al cultivo por aniego en el siglo 8. La generación de energía hidráulica fue sumamente rápida a tal punto que en 1280, mucho antes del arribo de don Cristóbal, era muy amplio el uso de ruedas de agua como las del Molino de Sabandía. La navegación marina fue muy fácil para los chinos porque en el año 960 habían inventado la brújula haciendo al junco un navío mucho más avanzado que una carabela. Además de inventar la pólvora, los ejércitos chinos desarrollaron tecnología química para producir los más poderosos explosivos de la época. En la cultura, el papel y la impresión fueron inventos chinos más de 1,000 años antes de Europa. Tal fue el adelanto de Cipango que Castell en su fascinante obra cita a un historiador diciendo que "China estuvo a un pelo de industrializarse en el siglo 14". Castell entonces agrega: "el que no lo lograra cambió la historia del mundo". El aislamiento deliberado quizás un poco soberbio, argumenta Castell, es sólo una de las causas de la debacle que sufriera China en 1842 cuando los ejércitos británicos impusieran su clara superioridad tecnológica durante las Guerras de Opio. Para entonces era demasiado tarde. Por mucho tiempo quedó en el más absoluto misterio las causas de que el líder mundial en tecnología hubiera entrado en un periodo de parálisis total. Un esbozo de lo que ocurrió puede encontrarse, dice Castell, en historiadores chinos quienes en vez de aceptar factores culturales como explicación del retraso, muchos de corte francamente racista, indican que el punto de esclerosis a observar debe ser la relación entre el Estado central que dominaba la sociedad china y el desarrollo de la ciencia y tecnología. El drama parece haberse gestado en etapas. En la primera el desarrollo tecnológico estuvo controlado por el Estado pero las dinastías Ming y Qing perdieron todo interés por la ciencia trocándolo por las artes, las humanidades y los métodos para convertirse en mejores burócratas imperiales a tal punto que se prohibió la exploración geográfica y la construcción de grandes navíos. Mokyr** sugiere que los instintos de supervivencia de los burócratas imperiales frenaron el desarrollo tecnológico chino. Fue el miedo a las inciertas consecuencias de nuevas tecnologías lo que pulverizó la innovación. El burócrata se contentó con el status quo, evitando deliberadamente el cambio tecnológico por miedo a los conflictos sociales que provocarían y que serían adosados luego peligrosamente a su propia perfomance. Mejor no mover las cosas en una sociedad por siglos sometida a durísimos controles. La mejor opción pareció el aislamiento pues los extranjeros podían ser fuentes incontrolables de perturbación. Concluye Castell: "Un estado burocrático sin incentivos externos y con desincentivos internos para modernizarse tecnológicamente optó por la más prudente neutralidad, atascando la trayectoria tecnológica que había seguido China por siglos formulada precisamente por el estado". La lección es que el exceso de reglas burocráticas, mata a la innovación y dispersa a todos los Wongs para que siembren el cambio en otros lugares del planeta. Bienvenidos.
*M. Castells "The Rise of the Network Society", Blackwell, 1996
** J. Mokyr "Twenty five Centuries of Technological Change:
A Historical Survey", Harwood, 1990