ESTRATEGIAS PARA CUALQUIERAS
La historia de la venta al detalle es un ciclo continuo de flujo y reflujo entre generalistas y especialistas. Bella, útil confrontación entre algunos botones, aquí y allá, y todos los botones habidos y por haber. Ayer Oechsle y Monterrey, hoy Metro y Hogar, mañana Disco, Jumbo o Soriana, Comermex, Walmart etc. Se compite en distancia, proximidad, surtido y calidad de servicio, mediado por la reputación e imagen del lugar. Esto provoca que la mezcla de mercadotecnia, sea diferente radicalmente, a la de las gaseosas y productos tangibles de consumo masivo. Así los fulanos de Procter, o Alicorp o Unilever, conocen del rábano, y alguna de sus hojas, pero nada mas mas allá, o lo esconden. ¿ Cómo sobreprometer algo que los minoristas saben que esta sub prometido ? ¿ La mentira bien dicha ? . Se mueren de risa estos señores microempresarios conectando un mentiroso contra otro, y siguen muertos risa hasta que llegan al banco mas proximo. Risas mas pero de los consumidores, muchas requintadas personales cara-a-cara porque fue allí donde compraron. El minorista sabe que detrás de la fácil o premiada y creativa promesa publicitaria, esta un pleito que nunca será gratis para el. Peor. Será para siempre porque la señora no volverá más. Y eso lo detesta cualquier minorista porque gana de las interacciones interpersonales que maneja y no de la soberbia TV. Además es el más importante económicamente. Hace más plata que Alicorp y Procter juntos sin tanta lacrimosa alharaca. Los chilenos y nuestros muy chinos Wong, aportan juntos, felizmente aun no revueltos, menos de un tercio de la venta al detalle masiva de Lima Ganarle millones a nuestra honorable criolla economía requiere mas que diplomacia, cañones, supermercados, y no poca inteligencia. El consumidor vota por ellos, los cholos claro, con el bolsillo y con todo lo demás. Los precios masivos están en manos de nadie y de todos. Como debe ser y que viva el Peru. Aunque sean ineficientes pues amarran mas plata que lo que ganan en la venta del inventario. Lo minoristas micro ganan mas. Con toda su inflada inteligencia los de Procter tienen, están obligados, necesitados, absoluta e imperiosamente a darle, a cambio de casi nada, la misma utilidad a señora de la bodega que lo que ellos ganarán, solo por vender su producto. Si señores toda esa fanfarria realmente pertenece a los miles de puntos de venta, mas de 100 mil solo en Lima que tienen un monopolio de una o más cuadras. Los gringos tienen en todo su USA 100 mil supermercados. ¿ Quien va a atender nuestros 100 mil puntos de venta limeños, quien los va a servir, quien les va a cobrar, quien los fidelizara ? ¿ Quien manda ?. El primer cliente no es el cliente final, es el minorista, injustamente vilipendiado intermediario. Así nuestra bet noire, del medio realmente es el genio que mantiene a Procter, Cocacola y muchas otras transnacionales en pie rentable. El premio es de la bodeguera quien creyó solo por ver algo. Del gerente de ventas y del vendedor quien descubrió el secreto de vender: perseverar. Pero abiertamente nos hemos convertido en nación de bodegueros. Hemos capturado, 100 años después, la identidad que según los frogs (franceses) tenía la pérfida Albion. De cada 100 negocios 75 clasifican en la misma categoría de bodegueros, tenderos, distribuidores, etc., vaya, intermediarios. Procter y todos los demás cuadriculados y egocéntricos marketeros deben darle un premio al arriesgado fulano/a que pide y estoquea sus productos, porque de esas decisiones de los cualquiera dependen las soberbias estrellas y el soberbio reino de los cielos.