UN CLASICO PERUANO

Sacarle partido presente a la historia pasada, casi siempre lo logran los admiradores en vez de los participantes. Como en el desarrollo de todos los nuevos productos y marcas, la primera condición para el éxito tiene que cumplirla el propio ejecutivo de Marketing. Debe desprenderse de actitudes cínicas y recuperar la capacidad de asombrarse. Debe ser capaz de convertir en un hecho formidable lo que parece cotidiano ; descubrir detrás de los lugares comunes, oportunidades extraordinarias ; encontrar su lógica escondida a situaciones absurdas. Ejemplo al canto: nada más cotidiano y peruano hay en estas costas de tablazos y arenales que el algodón. Hemos hecho todo con esa fibra : acortarla, cruzarla, texturizarla, alargarla al máximo permitido, sacando pacas de pacas con gotitas de agua.. Somos maestros en hilarla, y nuestro “blanco de blancos” recoge los mejores precios. Pero como el Ford T de Henry Ford, que venía solo en color negro, nuestra fibra campeona solo la ofrecemos en el aparentemente natural color blanco. ¿ Porqué solo blanco ?. La búsqueda de la respuesta asombra rápidamente al descubrir que muchos de los colores de los famosos mantos de Paracas no venían de tintes naturales sino de algodones de colores originarios del Perú. En algún momento, hubieron hectáreas de algodón de todos los colores. ¿ Puede uno imaginarse la belleza que debe haber sido un valle de la costa hace 600 años tachonado con pinceladas de casi todos los colores ?. Pero las sábanas, enaguas y camisas del mundo cuanto más blancas fueran mejor nos pagaban y rápidamente fue confinándose a los jardines exóticos del Norte costeño todas las variedades de algodón de color. Los colores, sin embargo, no pasaron desapercibidos para los curiosos forasteros que visitan intrigados huacas y arenales. Una tendera de Olmos contaba que muchas de sus semillas fueron recolectadas por hombres “muy gringos”, y hoy puede encontrarse en los Estados del Sur de los Estados Unidos acres y acres de algodones de color peruano justo cuando la tendencia hacia lo natural, cuando el rechazo al tinte sintético y el amor a lo orgánico es la tendencia más fuerte del mercado. Luego de 500 años, se paga ahora más por un algodón orgánico, o un color natural o un tinte natural que por la mejor de nuestras finas blancas fibras. La empresa más exitosa del mundo en el marketing de nuestro algodón es la poética Lost Arrow Corporation de Ventura, California. Sus dueños no son Quispes ni Mamanis, son Mr. Yvon Chuinard y su esposa Malinda, dos gringos fanáticos andinistas y trekers del Callejón de Huaylas. La Corporación de la Flecha Perdida vendió la friolera de $ 158.5 millones de dólares en 1997 de algodón “orgánico” y “natural”. Combinan 26 tiendas denominadas “Patagonia” en las principales ciudades del mundo con un catálogo de enorme tamaño para correo directo, donde realizan una parte muy grande sus ventas totales. El catálogo lo manejan desde Bozman, Montana y las ventas al canal desde Ventura, California en concordancia con la política descentralizadora del fundador, además Montana tiene un paisaje increíble. El catálogo está impreso en papel reciclado y lleno de fotos a colores de los usuarios de los productos. Son 8 diseñadores para todo el catálogo, bastante más que en muchas revistas, dedicados a tiempo completo al catálogo. Romanticismo productivo aunque peruanamente impreciso. En Buenos Aires la tienda de Patagonia en un mall del Norte despliega a la Flor de Amancaes como la flor de Patagonia. Emplean 830 personas y sus ventas crecen al ritmo del 3 % anual. Su estrategia es la venta de ropa deportiva de alta calidad al segmento “duro” de amantes del campo y de la naturaleza y los muy conscientes del estilo y de la moda. Los admiradores de este clásico peruano pueden explorar y comprar en www.patagonia.com. El fax es 805-653-6355, El VP de Marketing era William Kulczycki hasta Febrero de 1998 .